jueves, 26 de enero de 2017

Simbología para esquemas. "Letra E"

Según la Norma UNE 200002-1:2004, cuyo titulo es "Símbolos gráficos para esquemas. Parte 1: Información general. Índice general.", establece y ordena por orden alfabético todos lo símbolos contenidos en la familia de Normas UNE-EN 60617.

En esta sección del blog, se incluirá la simbología por orden alfabético como estipula la norma UNE 200002-1:2004.
"Letra E"

martes, 17 de enero de 2017

Redacción del Documento Técnico: Mediciones. Norma UNE 157001:2014

El documento Mediciones o Estado de Mediciones es uno de los documentos del Proyecto y tiene como misión definir y determinar las unidades de cada partida o unidades de obra que configuran la totalidad del producto, obra, edificio, instalación y servicios objetos del Proyecto, basándose en la información contenida del documento Planos.

Debe incluir el número de unidades y definir las características, modelos, tipos y dimensiones de cada partida de obra o elementos del objeto del Proyecto.

Preferentemente se debe utilizar el sistema internacional de unidades conforme a la Norma UNE 82100 (partes 0 a 13). En cambio las Norma UNE 82100 en las partes 0 a 13 han sido anuladas, exceptuando la parte 6, por las Normas UNE-EN ISO 80000 en sus partes 1-12. En el siguiente cuadro resumen se puede observar las anteriormente descrito.

Se debe utilizar el concepto de partida alzada en aquellas unidades de obra en que no sea posible desglosar, en forma razonable, el detalle de las mismas. 

Contenido.

El documento Mediciones, si forma parte de un volumen distinto al principal, se debe iniciar con un índice que haga referencia a cada uno de los documentos, los capítulos y apartados que los componen, con el fin de facilitar su utilización.

Debe contener un listado con de las partidas de obra que configuran la totalidad del Proyecto.

Se debe subdividir en distintos apartados o subapartados, correspondientes a las partes más significativas del objeto del Proyecto.

Debe servir de base para la realización del documento técnico Presupuesto. 

Ejemplo de Índice de Mediciones.

Ejemplo Documento Técnico Mediciones.

lunes, 9 de enero de 2017

Planificación del mantenimiento preventivo, parámetros a tener en cuenta.

El mantenimiento preventivo exige una programación estricta, en la que no tiene lugar la improvisación. Para ello es necesario una planificación previa de las distintas actividades a desarrollar. Entre estas actividades se incluyen:
  • Limpieza.
  • Control.
  • Inspecciones. 
  • Engrases. 
  • Sustitución de elementos y piezas. 
  • Reparaciones programadas.
  • Toma, recopilación y tratamiento de datos.
  • Intervenciones de profesionales.
  • Etcétera.
Todas éstas actividades deben ser asignadas al personal correspondiente mediante ordenes de trabajo donde se especifique las prescripciones técnicas y de seguridad del trabajo a desarrollar.

Una correcta planificación del mantenimiento preventivo permite tener una visión global y concreta de todas las acciones de prevención previstas para una planta industrial determinada. El objetivo fundamental de la planificación del mantenimiento preventivo no ha de basarse exclusivamente en conseguir la continuidad de funcionamiento del proceso productivo y en la reducción de costes globales, sino también se han de considerar los aspectos de seguridad de los trabajadores y de las instalaciones, así como la calidad del producto obtenido.

Dado el importante volumen de información y de variables, que normalmente se maneja en la planificación del mantenimiento, es posible recurrir a bases de datos gestionadas por sistemas informáticos (GMAO) que nos faciliten la sistemización del mismo. Para una adecuada planificación del mantenimiento preventivo se deben considerar los siguientes puntos:
  1. Inventariado de equipos.
  2. Nivel de mantenimiento preventivo a aplicar. 
  3. Frecuencia de intervención preventiva.
A continuación se estudian cada uno de ellos.

1.- Inventariado de equipos.

El inventariado de equipos consiste en conocer el número y características de las máquinas, aparatos e instalaciones en un centro industrial. Cualquier equipo que se analice nos puede facilitar una cantidad de datos prácticamente ilimitada, por lo que es necesario hacer una selección de los que más interesan desde el punto de vista del mantenimiento. En general, los datos básicos que son necesarios para cada equipo son los siguientes:
  • Número de referencia o código interno de la empresa. 
  • Denominación usual o común. 
  • Emplazamiento. 
  • Año de adquisición.
  • Fabricante, distribuidor o servicio técnico.
  • Referencia y número de serie del equipo.
  • Características básicas (dimensiones, pesos, alimentación, etc).
  • Coste de adquisición o inversión aplicada.
  • Coste de equipos complementarios para su funcionamiento. 
  • Instrucciones de fabricante y certificado CE (cualquier otra certificación dependiendo del país).
  • Instrucciones de mantenimiento preventivo y normas de revisión. 
  • Características de funcionamiento (Potencia eléctrica, tipo de conexión, etc.) y tipo de alimentación.
  • Coste anual de mantenimiento. 
  • Observaciones varias. 
  • Histórico de datos basados en la experiencia.
Para la recopilación de estos datos es posible utilizar una base de datos asistida por un programa informático. Es recomendable el empleo en exclusiva de un fichero individual por cada equipo. La identificación de cada elemento exige una numeración o codificación que, en general, debe coincidir con la del fichero informático de características del mismo, si bien su posición en el fichero general debe de poder determinarse tanto por la numeración correlativa, como por la agrupación de equipos idénticos (motores, transformadores, etc.), o por su emplazamiento dentro de una línea de producción.

En cada ficha de equipo se han de indicar referencias para la localización de información complementaria, así como a las instrucciones de mantenimiento dictadas por el propio fabricante del equipo. Además, junto con cada ficha de equipo se ha de anexar o relacionar las informaciones correspondientes a las averías e incidentes producidos. De esta manera se constituye el historial de avería y paradas de cada equipo desde su implantación de fabrica, con su consiguiente estudio de costes, tanto en el apartado de mano de obra como de materiales utilizados.

2.- Nivel de mantenimiento preventivo a aplicar.

Una vez que se tengan los datos enumerados como en el apartado anterior, será necesario realizar una selección de los equipos y máquinas a los que se les van a practicar intervenciones preventivas. En primer lugar, deben considerarse todos los equipos que por su criticidad e importancia deban incluirse dentro del programa de mantenimiento preventivo. Estos equipos serán los que tengan una relación directa con la seguridad, la producción y la calidad del producto final. Puede ser económicamente interesante descartar del plan de mantenimiento preventivo aquella maquinaria o equipos de poco valor o de fácil sustitución en el momento de producirse la avería y cuya parada no represente costes críticos para la continuidad de la producción.

Para aquellos equipos o máquinas dónde no resulte claro el nivel de mantenimiento preventivo a aplicar será necesario demostrar la rentabilidad económica de su aplicación. Para determinarlo, es posible calcular y representar los costes de mantenimiento preventivo frente a los costes de mantenimiento correctivo.

Supongamos que se le realiza un estudio de nivel de mantenimiento preventivo a aplicar a un determinado equipo. Se parte del supuesto que el coste de mantenimiento preventivo se considera nulo "P0". En cambio el coste del mantenimiento correctivo del mismo equipo es "C0", es decir a ese equipo solo se le realiza mantenimiento correctivo. Si se aumenta el nivel de mantenimiento preventivo hasta un coste "P1", debido a estas acciones, el coste del mantenimiento correctivo bajará hasta un coste "C1" al reducir los fallos en los equipos. Los costes totales también bajan.

Si se sigue aumentando las operaciones preventivas hasta la revisión completa del equipo o se realiza más acciones preventivas de las que se deben, se irá obteniendo una serie de valores de los tres costes, el preventivo, correctivo y totales, tal y como se muestra en el gráfico. Se debe tratar de llegar al Punto óptimo, que es el punto mas económico, reflejado en costes totales, al aplicar ambos tipos de mantenimiento. Al aumentar el nivel de mantenimiento preventivo hasta un coste "P2", el coste del mantenimiento correctivo baja hasta un coste "C2", se obtiene un coste mínimo en los costes totales. Encontrar un equilibrio de costes en ambos mantenimiento es clave para ejecutar una buena planificación del mantenimiento preventivo.    
Obtención del nivel óptimo de mantenimiento preventivo.
3.- Frecuencia de intervención preventiva.

Durante las intervenciones de mantenimiento preventivo se cambiarán sistemáticamente ciertos componentes por estar cerca del final de su vida útil. El problema que se presenta es el de desaprovechar cierta vida residual de los componentes.

Téngase en cuenta una determinada pieza o elemento para la cual, según lo obtenido de los datos históricos o la información facilitada por el fabricante, se garantiza una duración de la pieza entre "X1" y "X2" horas de trabajo. Se denomina oscilación de la vida probable R, al numero de horas que es capaz, la pieza o elemento, de seguir realizando su función hasta su deterioro final.

A partir de los valores de trabajo de la menor vida probable "X1", la mayor vida probable "X2" y de la oscilación de la vida probable "R", se pueden plantear 3 situaciones diferentes para determinar la frecuencia de intervención.

1.- Si "R" un poco mayor que "X1", es decir las oscilaciones de vida esta por encima de la menor vida probable pero a un limite de horas muy cercano a "X1". En esta situación se debe optar por un cambio sistemático de la pieza cuando alcance el número de horas de funcionamiento "X1". Por lo tanto para dicha pieza interesará sustituirla de forma cíclica según el valor de su menor vida probable "X1".
2.- En el caso de que "R" sea mayor que "X1", si se realiza el cambio al alcanzar ese valor "X1", la probabilidad de que se esté desaprovechando vida residual del componente es elevada. En cambio, el fabricante garantiza que la pieza alcanzará "X1" de funcionamiento. En ese caso se deben valorar dos situaciones, por un lado que la pieza no ocasione daños adicionales, o que si los ocasiones. En el primer caso debe establecerse un ciclo de revisión inferior a la menor vida probable "X1", y cambiarla cuando aparezcan síntomas de deterioro. En el segundo caso, cuando ocasiones daños adicionales, se debe establecer un ciclo de sustitución de la pieza igual a "X1".
3,- En el caso en que "R" sea mucho mayor que "X1", cualquier previsión de la vida de la pieza sería inútil. Es necesario, en este caso efectuar una vigilancia continuada sobre la actuación de dicha pieza por medio de revisiones muy frecuentes. La frecuencia de la inspección dependerá de lo critico que resulte una avería en dicha pieza y sus consecuencias.
 

martes, 29 de noviembre de 2016

Nociones de Metalografía. Tratamientos térmico y termoquímicos.

Introducción.

Para el diseño y fabricación de los elementos que componen las máquinas en la industria es de vital importancia conocer la estructura interna, características (tenacidad, resistencia, flexibilidad, etc) de cualquier metal o aleación.

La metalografía es la ciencia que estudia las características micro-estructurales o constructivas de un metal o aleación relacionándolas con las propiedades físicas, químicas y mecánicas.    

Metales y no metales. Enlaces.

Los elementos que tienen tendencia a captar electrones, se denominan "no metales" denominándose también negativos, porque pueden adquirir electrones (cargas negativas).

En cambio, los elementos que tienen tendencia a ceder electrones se denominan "metales" denominándose positivos, porque fácilmente pueden ceder electrones.

La manera en la que se unen los átomos entre sí, se denomina enlace, dependiendo de la resistencia y dureza del cuerpo, existen los siguientes tipos de enlace:
  • Enlace iónico: es aquel enlace en el que un elemento cede un electrón y otro elemento lo capta, de tal forma que al quedar un átomo positivo y otro negativo, se produce una atracción entre ambos debido a las fuerzas eléctricas. Ejemplo de enlace iónico el cloruro de sodio (ClNa).
  • Enlace covalente: tiene lugar cuando se unen químicamente elementos no metálicos. En este caso no hay transferencia completa de electrones de uno a otro, sino una compatición de estos entre átomos. Ejemplo de enlace covalente sería las moléculas diatómicas (oxigeno "O2", cloro "Cl2", dihidrógeno "H2"). 
  • Enlace metálico: Para lo que nos atañe, es el enlace más importante. Es un enlace en que los electrones de valencia no están limitados a pares de átomos, sino que se extiende a todos los átomos constitutivos del metal, o lo que es lo mismo, los electrones son comunes a todos los átomos, formando lo que se conoce como nube electrónica. Esta distribución de los electrones de valencia, susceptibles de moverse, permite una explicación de alunas propiedades de los metales, como es la conductividad eléctrica, térmica, su brillo, etc.    
Estado cristalino.

En algunos cuerpos el paso de estado líquido a sólido se hace de forma brusca o de forma lenta en unas determinadas condiciones de temperatura y presión, de forma que aparece el llamado estado cristalino.

El estado cristalino es aquel en que los átomos, iones, moléculas o conjunto de moléculas, se unen ocupando posiciones geométricas en el espacio. Cada sustancia tiene su posición geométrica diferente, llamada cristal o red cristalina.

Las redes cristalinas que se conocen son catorce y son:
Los metales aunque exteriormente no tengan una forma geométrica definida, poseen una distribución altamente organizada de sus átomos, a lo que deben gran parte de sus características. En los metales se pueden distinguir tres niveles de ordenación:
  • Cristalina: Disposición de los átomos en redes cristalinas. Solo es posible estudiarla por difracción de rayos X.
  • Granular o micrográfica: Tamaño de los granos entre 0,02 a 0,2 mm. Son observables con microscopio metalográfico.
  • Macrográfica: Constituida por la dirección de las fibras del metal. Observable a simple vista o con lupa. 
Cuando una sustancia puede presentar dos o más formas cristalinas, se dice que es una sustancia polimorfa. Si esta polimorfia es referida a un elemento químico simple, entonces recibe el nombre de alotropía.

Cristalización de metales y aleaciones.

La cristalización de los metales y sus aleaciones se realiza mediante el proceso de la solidificación. En los metales puros la solidificación se hace a una temperatura constante, representado por la curva "abcd".

El tramos "ab" representa el enfriamiento del metal en estado liquido, en el punto "b" comienza la solidificación que termina en el punto "c", de tal forma que de "b" a "c" la temperatura (Tº) se mantiene constante (este tramo se denomina rellano de solidificación), y depende del gradiente térmico entre el metal y el medio de enfriamiento empleado. Por último el tramo "cd" representa el enfriamiento del metal dentro ya del estado sólido.

Sin embargo, la verdadera curva de solidificación es la representada en el segundo caso. Se produce un fenómeno denominado subfusión o sobrefusión que mantiene la masa líquida por debajo de la temperatura del punto de fusión (Ts). La curva anterior (Solidificación de un metal puro) es la curva ideal, que se correspondería con unas condiciones de equilibrio absoluto.

El proceso de solidificación se origina con la formación de núcleos en la masa liquida y su posterior crecimiento. Este proceso de cristalización se encuentra regulado por dos factores llamados: velocidad de nucleación "Vn" (cantidad de cristales que se forman en un determinado tiempo) y por velocidad de crecimiento"Vc" (aumento de longitud por unidad de tiempo).

Disolvente y soluto.

Dos o más elementos son solubles cuando pueden formar parte del mismo edificio cristalino en estado sólido. Se denomina disolvente al elemento que entra en mayor proporción y soluto al elemento que entra en menor proporción. En el caso de que los elementos solubles no tengan la misma red cristalina, se consideran como disolvente el que conserva su red, aunque esté en menor proporción.  

Constituyentes de las aleaciones Hierro-Carbono.

Cualquier aleación que se observe por el microscopio, puede observarse en ella que no es totalmente homogénea, sino que está formada por distintos constituyentes, o sea, distintas composiciones de los elementos que forman la aleación.

En las aleaciones hierro-carbono se pueden encontrar hasta 11 constituyentes, aunque las más importante son:
  • Ferrita: Es hierro alfa puro, con una solubilidad máxima de carbono del 0,02% a 720º. Es el más blando y dúctil de todos y magnética. Dota a la aleación de resistencia a la tracción de 28 kgf/mm2, con un alargamiento del 35% y dureza HB90. Es el constituyente más blando.
  • Cementita: Es carburo de hierro (CFe) con un contenido de carbono del 6,67% siendo el constituyente más duro y frágil de los aceros.
  • Perlita: Compuesto de ferrita y cementita (86,5 y 13,5% respectivamente), más duro que la ferrita, de estructura laminar. Dota al acero una dureza HB 200/250; una resistencia a la tracción de 55-70 Kgf/mm2 y un alargamiento variable entre el 20-28%.
  • Austentita: es el constituyente más denso y formado por una solución de carbono en hierro gamma, con una máxima solubilidad de carbono de 1,76% a 1130º.
  • Martensita: Después de la cementita es el constituyente más duro, y es una solución solida de carbono en hierro alfa. La máxima solubilidad del carbono en ésta es del 0,89%.    
Teoría de los tratamientos térmicos.

En los apartados anteriores se han dado una serie de nociones de metalografía, (la cristalización, el proceso de solidificación de los metales y las aleaciones, etc). Se ha tratado de establecer una pequeña base teórica para entender los tratamientos térmicos de los metales, cuyo objetivo es el de obtener una determinada estructura interna cuyas propiedades permitan alcanzar algunos de los siguiente objetivos.
  • Lograr una estructura de menor dureza y mayor maquinabilidad. 
  • Eliminar tensiones internas para evitar deformaciones después del mecanizado.
  • Eliminar la acritud ocasionada por el trabajo en frío. 
  • Conseguir una estructura más homogénea. 
  • Obtener máxima dureza y resistencia. 
  • Variar algunas de la propiedades físicas que tiene el materia. 
  • Etc.
Clasificación de los tratamientos del acero.

Tratamientos térmicos. 

Generalmente los tratamientos térmicos son operaciones de calentamiento y enfriamiento de los metales, con lo cuál se consigue principalmente cambios en su estructura cristalina, micrográfica y no variar la composición química.

Todos los tratamientos térmicos están compuestos de tres fases, siendo estas fases generalmente:

  • Calentar el material hasta una determinada temperatura. 
  • Mantener la temperatura durante un determinado tiempo. 
  • Enfría el metal de una forma determinada.
Temple.

El proceso de templado consiste en calentar el materia y posteriormente enfriar de forma muy rápida el material. De esta forma se impide la transformación normal de los constituyentes aumentando la dureza y resistencia mecánica del materia.

La temperatura de elevación de la pieza a templar depende fundamentalmente del tanto por ciento de carbono del acero. En cambio la mayoría de los metales se calientan a una temperatura entre 815ºC a 900ºC.

En cuanto al enfriamiento, hay muchos tipos de sustancias donde enfriar. Algunos de los más comunes son: aire, sales fundidas, aceite, agua salada o salmuera y agua.

Recocido.

En objeto principal del recocido es ablandar el material para poder trabajarlo mejor. Existen diversas clases de recocido, estos se diferencia entre sí por la temperatura a la que se tiene que calentar el material y las condiciones y velocidad del enfriamiento.

  • Recocido de regeneración: Con este tratamiento se trata de eliminar la dureza anormal del material producida por un enfriamiento rápido de éste, sobre todo en piezas coladas, forjadas y construidas por partes soldadas. 
  • Recocido de homogeneización: Tiene como objeto eliminar la heterogeneidad química de la masa del metal o aleación producida por una solidificación defectuosa.
  • Recocido contra acritud: Es empleado en materiales que han sufrido fuertes transformaciones en frío (laminado, estirado, etc), al quedar este duro y poco deformable, con tendencia a agrietarse en otras transformaciones.
  • Recocido de estabilización: Con este tratamiento se consigue destruir las tensiones internas debidas a la mecanización o moldeos complicados.
Revenido.

Es un tratamiento complementario al temple, que consiste en calentar la pieza templada a una temperatura inferior a la temperatura crítica (entre 400ºC a 600ºC) y enfriarlo después, normalmente al aire, aunque a veces se emplee aceite o agua.

Normalizado.

Tiene por objeto dejar un material en estado normal, es decir, ausencia de tensiones internas y con una distribución uniforme del carbono. Se suele emplea como tratamiento previo al temple y al revenido.

Tratamientos termoquímicos.

Es frecuente que en los órganos de las máquinas se deben de disponer de piezas de gran resistencia al golpeo superficial, así como una gran aptitud para resistir cargas dinámicas. La resistencia al golpeo se consigue con un material de elevada dureza, mientras que la resistencia a las cargas dinámicas se consigue con un material de gran tenacidad.

La propiedades de dureza y tenacidad son propiedades contrapuestas, por lo que la presentación de ambas en un mismo material es imposible, a no ser que se trate de materiales de composición química heterogéneas. En cambio, en materiales homogéneos se puede conseguir que estén presentes ambas propiedades gracias a los tratamientos termoquímicos, entre los que se encuentran los siguientes.

Cementación.

Consiste en aumentar la cantidad de carbono de la capa exterior de una pieza de acero. Es un tratamiento empleado en piezas de bajo contenido de carbono.

Cianuración.

Este tratamiento termoquímico, por un lado enriquece la capa superficial del material con carbono y por otro lado absorbe nitrógeno, con lo cual se obtiene una capa superficial rica en carbono y muy dura. Se puede decir que es una mezcla de cenetacion y nitruración.

Nitruración.

Es un tratamiento de endurecimiento superficial aplicado a ciertos aceros y fundiciones, en base a la formación de nitruros formando los compuesto Fe4N y Fe2N.

Carbonitruración.

Se puede considerar un caso particular de la cementación gaseosa, ya que el proceso es idéntico, con la única diferencia de que la atmósfera gaseosa que existe en el horno que trata de adherir carbono y nitrogeno.

Sulfinización.

Con este tratamiento se consigue mejorar la resistencia al desgaste, favorecer la lubricación y evitar el agarrotamiento.  

jueves, 10 de noviembre de 2016

Arranque directo del motor trifásico de corriente alterna con frenada por inyección de corriente continua.

Introducción.

En el arranque directo del motor trifásico de corriente alterna con frenada por inyección de corriente continua se va a emplear el arranque directo del motor trifásico de CA, el "Guardamotor Simple"(Haz click aquí: Guardamotor simple). Para realizar la frenada por inyección de corriente continua se va a emplear un transformador de (230V/12V) y un rectificador de corriente para pasar de corriente alterna a continua.

Arranque directo del motor trifásico de corriente alterna con frenada por inyección de corriente continua.

En este procedimiento de frenado se alimenta el estátor con corriente continua. De esta manera en el entre hierro de la máquina aparece un campo magnético fijo que induce f.e.m.s en los conductores del rotor si éste se está moviendo. Las corriente rotóricas debidas a estas f.e.m.s se combinan con el campo magnético para producir un par que trata de evitar las variaciones de flujo sobre el devanado del rotor. Por lo tanto, este par intenta que el rotor no se mueva, aparece pues, un par de frenado.

Otra forma de comprender este funcionamiento es que, en el momento del paro se inyecta una corriente continua en el estátor que crea un campo magnético fijo, el rotor tratará de alinearse con este campo produciéndose el paro del mismo. 

Se debe regular la frenada con un temporizador para que al detenerse el motor cese la alimentación de corriente continua, evitando que el motor sufra calentamientos perjudiciales.

Como en corriente continua en la ley de Ohm sólo intervienen las resistencias, pero no las reactancias, la tensión continua con que se alimenta el estátor debe tener un valor pequeño para que no origine corrientes peligrosas que puedan dañar el devanado.

La tensión continua que se le debe aplicar al motor eléctrico se puede calcular mediante una procedimiento rápido, aplicando la ley de Ohm. Se mide la resistencia óhmica que existe entre las fases en la cual se va a inyectar la corriente continua. Junto con 1,3 a 1,5 veces la intensidad del nominal de motor, se puede obtener la tensión continua que se le debe aplicar al devanado estatórico para realizar la frenada, (U = I x R).

En el ejemplo que se expone a continuación se aplica una tensión continua de 12 V. Esta tensión es a modo de ejemplo, se debe calcular la tensión continua que se inyecta mediante el procedimiento de cálculo anteriormente expuesto.

Esquema de fuerza:
Esquema de fuerza arranque directo del motor trifásico de corriente alterna con frenada por inyección de corriente continua.
Este automatismo, consta de: 

- Fusible "F1":
 su función es proteger el motor contra sobreintensidades o cortocircuitos eléctricos. El fusible es un dispositivo eléctrico de protección que deja pasar la corriente eléctrica, mediante su filamento, hasta un cierto valor de intensidad, a partir de ese valor el filamento del fusible se rompe, impidiendo el paso de la corriente eléctrica y protegiendo la instalación.

- Interruptor seccionador "Q1": tiene por objeto dejar fuera de servicio la instalación eléctrica del motor, en caso de que fuera necesario realizar una reparación por avería o mantenimiento, aislando la instalación eléctrica del resto de la linea.

- Contactor "Km1": es el mecanismo eléctrico encargado de cerrar el circuito para que el motor funcione. El contactor es accionado mediante el pulsador de marcha "S2", se excita la bobina "A1-A2" del mecanismo y se cierran los contactos de fuerza del contactor, alimentando el motor eléctrico y poniéndolo en funcionamiento.

- Contactor "Km2": es el contactor que permite inyectar la corriente continua en el estátor de motor. Por medio del pulsador de paro "S1" se acciona el mecanismo del contactor permitiendo que se transforme la tensión de 230V a 12V y rectificando la corriente de alterna a continua e inyectándola en el motor eléctrico.

Trasnformador "Tr1": transformador monofásico encargado de pasar la tensión de 230V a 12V, en el caso de este ejemplo, o a la tensión previamente calculada mediante el procedimiento de calculo descrito anteriormente.

- Rectificador de corriente "P1": aparato eléctrico encargado de rectificar la corriente alterna, pasando la corriente alterna a ser corriente continua.  

- Relé térmico "F2": protege al motor frente a posibles sobrecargas eléctricas débiles y prolongadas (sobrecargas temporales). El relé térmico detecta la sobrecarga eléctrica mediante el calentamiento de una bilámina metálica, que hace disparar el relé térmico sí se calienta en exceso.

- Motor trifásico 230/400 V: la tensión de línea es de 400 V, por ese motivo el motor es conectado en estrella.

Esquema de mando:
Esquema de mando arranque directo del motor trifásico  de corriente alterna con frenada por inyección de corriente continua.
El esquema de mando se conecta a una tensión de 230 V (tensión de fase), entre "L1" y "N". El esquema de mando consta de: 

- Fusible "F3": tiene la función de proteger de los cortocircuitos al circuito de mando.

- Contactos auxiliares del Relé térmico "F2": ante una falla por sobrecarga el contacto auxiliar "95-96" deja fuera de servicio la instalación, mientras que "97-98" enciende la luz roja de señalización de avería.  

- Pulsador "S1": contacto (11-12) pulsador de paro. Contacto (23-24) del "S1" contacto auxiliar normalmente abierto que permite el accionamiento del Km2.

- Pulsador "S2": pulsador de marcha.

- Bobina Km1 "A1-A2": al excitarse la bobina del contactor, los contactos de fuerza del mecanismo se cierran, el motor eléctrico se pone en funcionamiento.

- Contacto auxiliar normalmente abierto "Km1 (13-14)": realiza la función realimentación en el circuito de mando. 

- Contacto auxiliar normalmente cerrado "Km1 (21-22)": tiene como función apagar la luz de señalización verde.

- Bobina Km2 "A1-A2": al accionar el pulsador de paro, el contactor Km2 permite que se produzca la frenado por inyección por corriente continua.

- Contacto auxiliar normalmente abierto "Km2 (33-34)": realiza la función realimentación en el proceso de frenado.

- Contacto auxiliar normalmente cerrado "Km2 (21-22): encargado de realizar la función bloqueo, impide que entre el contactor Km1 cuando el contacto Km2 esta accionado.

- Bobina Ka "A1-A2 Contactor auxiliar temporizado": contactor auxiliar temporizado a la desconexión. El contactor se regula a un tiempo determinado, al cabo de ese tiempo el contactor se desconecta.

- Contacto auxiliar normalmente cerrado "Ka (55-56): el contactor "Ka" al ser temporizado a la desconexión, pasado el tiempo al que está calibrado el contacto "Ka 55-56" se abrirá finalizando la inyección de CC y dejando el circuito en estado de reposo para volverlo a accionar.

- Luz naranja "C3": motor en funcionamiento. La luz se enciende siempre y cuando la bobina "A1-A2" esté excitada, es decir siempre que el motor esté en funcionamiento.  

- Luz verde "C5": instalación eléctrica lista para funcionar, no existe ningún problema. 

- Luz roja "C2": el relé térmico esta accionado, luz de avería.

Comentamos el esquema.

Al accionar el pulsador de marcha "S2" se acciona el contactor "Km1", el motor se pone en funcionamiento, se realiza el arranque directo. Por medio de la función realimentación del "Km1" se puede soltar el pulsador "S2" y el motor seguirá en funcionamiento.

Cuando se desee parar el motor eléctrico, se pulsa "S1", entra el contactor "Km2" y el contactor temporizado a la desconexión "Ka" empieza a contar el tiempo al que esta regulado o tarado. Debido a la función bloqueo del "Km2 (21-22)" y al pulsador "S1 (11-12) el contactor "Km1" deja de excitarse y el motor comienza la frenada.

La frenada comienza cuando es accionado el "Km2" el transformador (230V/12V) y el rectificador "P1" hacen su función y se inyecta la corriente continua en las devanado del estátor (V y W). El "Ka temporizado" ha empezado a contar desde que se accionó el "S1", cuando pase el tiempo al que sea regulado se abrirá el contacto auxiliar normalmente cerrado "Ka (55-56)" terminando de esta forma la inyección de corriente continua y finalizando la frenada el motor eléctrico.

Vídeo compartido del Canal youTube: FPElectricidadArjona.

A continuación compartimos un vídeo donde se puede ver el funcionamiento de un motor eléctrico con frenada por inyección de corriente continua.